Donde dije Wave…

Algunas conclusiones que saco del primer gran fracaso de Google (Orkut sobrevive con respiración artificial):

– En este tema todos los supuestos gurús hemos metido la pata lanzándonos a la ola sin la protección de la prudencia obligada a nuestros juicios, ha sido un fenómeno de entusiasmo geek colectivo que, sin embargo no han compartido los usuarios: las primeras impresiones de programadores y usuarios comunes han resultado ser las más certeras.

– Google no es perfecto, sus productos son realmente avanzados técnicamente, pero no por eso van a tener éxito en el mercado global.

– Google no es Apple. Ha generado demasiado hype con Wave pero luego no ha convencido. Google suele tener éxito con un lento boca a boca de sus productos que, al ritmo que se expande su uso, los evoluciona y los hace estables. Así se forjó la victoria de Gmail, Gmaps o Youtube.

– Wave es un producto para 2012, cuando HTML5 esté adoptado por el 90% de los usuarios y Gears funcione bien en todos los navegadores. Lo mejor que puede hacer ahora Google con todas esas funcionalidades es incorporarías progresivamente a Gmail sin perjudicar la base del producto. Pensándolo bien, ¿para qué queremos cambiar de herramienta para trabajar colaborativamente si podemos realizar esas tareas desde Gmail?

– La gran clave del fracaso de Wave han sido los continuos abusos de posición del gigante multicolor al intentar por todos los medios situar su nuevo producto en Gmail. El email es una herramienta muy acosada por el spam, en la que los usuarios castigan duramente la intrusividad. En mi caso, he sufrido tal hastío de esta actitud de acoso que me ha llevado a limitar toda su presencia en mi cuenta de correo, hasta convertir Wave en un mar invisible de ruido.

– Uno de los problemas de la herramienta es precisamente este ruido, cuando lo que pretendía la herramienta era hacer accesible la Web social. Wave no se ha decidido por dos polos opuestos: parecerse a un gestor de foros públicos o convertirse en una herramienta de trabajo útil y con significado. El sistema de gestión de documentos es muy potente, pero la gestión de los contactos y la colaboración es absurda.

– Ahora sufriremos un goteo constante de artículos del tipo “ya os lo dije” y algunos tendrán razón, aunque la mayoría de nosotros esperó con ansiedad una invitación para probar el producto del siglo XXI. Mea culpa, amigos.

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Las dos o tres cosas importantes de la vida

De manera constante recibimos en nuestra cabeza mensajes de nuestro entorno social que nos indican el camino para autorrealizarnos personal o laboralmente, para culminar con éxito nuestros proyectos. Son mensajes de todo tipo, algunos orientados al consumo de productos o servicios, otros que nos aconsejan alcanzar un determinado estilo de vida: compra un coche de alta gama, ponte a dieta, veranea en prímera línea de playa, asegúrate una buena jubilación. Es el mismo estrés vital que proyectamos a nuestros hijos: queremos que aprendan idiomas, que obtengan buenas notas, incluso les animamos a que compitan entre ellos en agún deporte o disciplina desde edades tempranas.

Pero el caso es que si hiciéramos balance de nuestra experiencia, de lo que nos ha quedado prendido en la memoria, rara vez nuestros recuerdos se proyectan más allá de hechos en apariencia insignificantes, cuya trascendencia apenas podríamos explicar a nuestros semejantes. Los éxitos profesionales, las conquistas, los caprichos de la sociedad del bienestar jamás perduran, y en ocasiones la satisfacción que nos regalan desaparece en el preciso instante de su conquista. Con esta entrada en el blog me gustaría contaros las dos o tres cosas que considero importantes en mi vida, y también espero sacudir en alguno de vosotros el impulso de considerar con ojos nuevos su propia realidad.

Yo me quedo con muy pocas “pertenencias” en el equipaje que me llevaría a la isla desierta de mi conciencia. Casi todas están más relacionadas con lo que pasa dentro de uno, incluso en silencio: el olor a jazmín de la casa de mi abuela en Sevilla, la familia reunida en aquellas interminables veladas nocturnas en el jardín. Ver a un artista ejercer su oficio durante horas, contemplar el movimiento incesante del mar reflejado en las hojas del álamo, provocar una sonrisa en el rostro de alguien querido. Por contra, no me llevaría un centavo ni gadgets, contratos, reprimendas. Desde luego, no me llevaría mis ideas políticas ni mi condición de ciudadano europeo. Es bajo esta luz donde uno observa los acontecimientos y las contrariedades cotidianas con la perspectiva suficiente para evitar la ansiedad o el desasosiego, para saborear las pequeñas anécdotas de cada día.

El factor de la motivación

En estos días, coincidiendo con la creación de una nueva sociedad enfocada a proveer la tecnología necesaria a las agencias que se quieren enfocar a los social media, han llegado a mis manos dos contenidos muy interesantes respecto a la motivación y la actividad emprendedora. El primero de ellos es un libro tradicional, un best-seller escrito por Robert Kiyosaki, que algunos ya conoceréis: Padre rico, padre pobre. Si entráis en la Web vais a advertir que necesitan de manera urgente una nueva estrategia en Internet. El segundo es el vídeo que podéis ver al final del post, creado por la Royal Society for the encouragement of Arts, Manufactures and Commerce (RSA). Desde perspectivas y lenguajes muy diferentes, ambos nos hacen ver la complejidad de uno de los elementos clave para llevar una compañía hacia el éxito y la mejora de sus productos y servicios: la motivación de sus empleados.

El libro de Kiyosaki nos aconseja directamente crear nuestra propia sociedad en lugar de confiar en una carrera profesional exitosa dentro de las empresas de otros. Por otra parte, podemos ver en este magnífico vídeo cómo el factor económico no puede sostener por sí mismo toda la estrategia de incentivación de las personas y aporta otras ideas como la autonomía en la gestión o el ideario corporativo de las empresas. Una compañía que tiene como único objetivo ganar dinero, no debe pretender que sus empleados se alineen con sus directivos y respeten sus principios corporativos.

El problema de la motivación es acuciante en las grandes empresas, y subir el sueldo o los incentivos puede llegar a ser solo una pequeña venda en la herida, que seguirá sangrando en términos de productividad y costes. Y lo que es peor, que redunde en un grupo dividido por las diferencias salariales y con poco o ningún sentido de equipo. Tendemos a gastar más, y a pedir más dinero a medida que crece nuestro poder adquisitivo, y el umbral de satisfacción al contrario de lo que cabría pensar es cada vez más pequeño. Por eso, hoy y en los próximos años van a hacer falta empresarios y directivos que aprendan a pensar diferente respecto a la motivación, que sepan llevar a cabo una verdadera revolución silenciosa al frente de sus compañías. Pero, sobre todo, será necesario que nos planteemos si queremos seguir atenazados por el miedo a perder un puesto cada día menos “fijo” o estamos dispuestos a vivir nuestra propia aventura empresarial. Llegó la hora de los valientes.

El proceso del cambio en la empresa (II)


Animado por vuestros comentarios voy a continuar esta serie de entradas relativas a la gestión de la innovación dentro de las empresas, respondiendo en primer lugar a la pregunta de Luis Rull, socio-fundador de Mecus y organizador del Evento Blog España. Luis me inquiría a explicar si esta serie viene a ser una especie de catarsis personal después de haber sufrido en mi experiencia profesional reciente los riesgos que atribuyo a estos procesos de cambio. De alguna manera es así, pero más que una catarsis es el intento de aportar algunas reflexiones que sean útiles a la hora de abordarlos con mayor perspectiva de la que yo he podido disfrutar en alguno de estos procesos.

El aprendizaje continuo es un factor clave para llegar a ser un agente de innovación, pero esta cualidad de reciclarse no ha de aplicarse sólo a las conocimientos técnicos sino también a la mejora de la detección y adaptación a los nuevos entornos estratégicos. De nada sirve convertirse en una referencia o un “gurú” especializado en nuevas tecnologías, social media o cualquier otro ámbito, si uno no es capaz de convencer a los que le rodean de las virtudes que los nuevos medios pueden reportar a su propia empresa. Para llevar a buen término nuestros objetivos tendremos que superar alguno de los retos que enumeramos, y otros no menos importantes:

4. Los ingredientes “extra” pueden llegar a situarse en el primer lugar de nuestras preocupaciones y dolores de cabeza. Los aspectos comerciales, los condicionantes políticos o las limitaciones presupuestarias de nuestra empresa entre otros son dimensiones tan importantes como un proyecto en sí mismo, ya que pondrán en juego el éxito de todos nuestros esfuerzos y nos enfrentarán a la realidad más cruda: los números. Es posible que los directivos nos permitan “jugar” un tiempo con la ilusión de que podemos cambiar los procesos, pero al final si lo que hacemos no les reporta una utilidad real, un beneficio tangible, nos harán ver la puerta de salida. Debemos estar preparados para defender que lo que estamos haciendo persigue, además de una atractiva innovación, un activo para la imagen, la productividad o las ventas de la compañía.

5. El momento de la retirada es crucial para superar con dignidad el éxito de un proceso de cambio. Si todo va bien, la gestión del cambio dejará de ser una preocupación exclusiva de quienes lo impulsaron en su inicio, y pasa a formar parte del patrimonio común de todos los miembros del equipo. Esto, que a todos luces es un éxito en la comunicación y la extensión del proceso, puede llegar a despistarnos si seguimos pensando en monopolizar todos sus aspectos. Para llegar a la cumbre, primero hay que dejarse adelantar en el impulso del cambio sin frenar las iniciativas de cada uno. Llegados a este punto, la especialización de los miembros del equipo nos dará una ventaja en la aceleración de los cambios que afrontamos.


Aunque es cierto que nuestro instinto debería avisarnos de que llegó la hora en la que nuestra labor ha dejado de ser necesaria, rara vez advertimos que aquel vaquero que se enfrentó desarmado ante el peligro debe cabalgar de nuevo en solitario hacia el Oeste sin más recompensa que la satisfacción del deber cumplido.

El proceso del cambio en la empresa (I)

Creo que gran parte de las personas que conozco, especialmente aquellas que he conocido al amparo de los diferentes encuentros relacionados con el sector de las nuevas tecnologías, llevan en su ADN un agente del cambio, una inquietud que los hace diferentes y que los obsesiona con innovar en su entorno de trabajo.
¿Qué provoca que estos ingenuos se vean tentados de querer cambiar las cosas en un entorno de comodidad, en un país en el que cualquier iniciativa es sospechosa de temeridad o peor aún de una insana ambición?
Es posible que se trate del resultado de un estado de instatisfacción continua, o de una degeneración de la sociedad industrial o yo qué sé, pero la realidad es que constituye la causa principal de que las empresas mejoren y los clientes podamos disfrutar de mejores productos y servicios. Detrás de algunas de estas personas puede esconderse más de un emprendedor frustrado, pero aunque no fuera así, la verdad es que en el desarrollo de su labor de innovación dentro de las empresas encuentran multitud de obstáculos. En esta serie de entradas relativas a la gestión del cambio, me gustaría desarrollar algunos argumentos que sirvan como referencias útiles a la hora de enfrentarse a ellos.

Es evidente que no lo tienen tan fácil los que proponen un cambio, un nuevo proyecto o una mejora en los procesos desde dentro de la empresa, como aquellos cuya labor de consultor es precisamente revisar y proponer nuevas formas de hacer las cosas, con la autoridad del que es contratado para ello por la dirección general. Pero, en cualquiera de estos casos, se encontrarán con retos y dificultades parecidas respecto al proceso del cambio en la empresa:

1. En primer lugar, creo que es muy importante conocer todas las limitaciones de la empresa, de uno mismo como agente del cambio, y saber hasta qué punto las expectativas que uno tiene pueden llegar a cumplirse, ya que la mayor parte del éxito de un proceso no depende de uno sólo. Además, las expectativas generan un alto grado de ansiedad hasta que se cumplen y controlar esta sensación es fundamental para dar todos los pasos necesarios a su debido tiempo. No viene mal volver a una reflexión que a mí al menos me ha servido para no desesperarme cuando las cosas no van como esperaba: las empresas han de adaptarse al mercado y a los clientes, y si no lo hacen por la proactividad de sus empleados o directivos, lo terminarán haciendo por la fuerza de la necesidad.

2. Ganar a las élites pero trabajar desde dentro hacia fuera. Aunque pueda parecer una paradoja, creo que ambas estrategias son compatibles y necesarias. Es completamente distinto desarrollar un proceso de cambio cuando se cuenta con el beneplácito de la dirección, que cuando hay que defender a diario la labor que se pretende. Resulta especialmente duro contar con la incomprensión de los jefes, pierde su sentido luchar contracorriente para mejorar una empresa que no es la vuestra, y cuya dirección no apoya el proceso. Es posible que todo el esfuerzo que hagáis sea en vano, que no se entienda y es altamente improbable que sea premiado. Pero contar con el beneplácito y el impulso de las élites no quita que cualquier proceso de mejora deba sustentarse necesariamente en el equipo. Son las personas que forman parte del trabajo diario de la compañía, y que se van a ver afectadas de manera directa por los cambios que se deben introducir en la organización. Pero, ¿cómo se puede mejorar el equipo sin cambiar a sus integrantes?

3. Motivación, motivación, motivación. Los compañeros de trabajo son ante todo personas, es decir, son historias, circunstancias personales, decepciones, proyectos e ilusiones. No son robots en medio de una cadena de montaje y por eso, ante situaciones y empresas diferentes, trabajan mejor o peor, más integrados o de manera solitaria. La capacidad de liderazgo no es algo natural a todo ser humano, y no es fácil ni asequible de adquirir, pero existen algunos recursos que nos pueden servir para generar una corriente positiva respecto al cambio.
Respetar el trabajo de los veteranos, que nos observan con la mirada de “este chico no sabe la cantidad de problemas que tiene esta empresa”. Pensamos que son parte del problema, pero estad seguros que en su momento muchos quisieron cambiar la situación y por eso son los más indicados para avisarnos de los peligros a los que nos enfrentaremos. Deberíamos escuchar sus consejos, e intentar aprender todo lo posible de ellos.
Introducir virus de la innovación en el equipo, contratando si es posible savia nueva a los que debemos enfrentar con la magnitud de los retos que esperamos de ellos. No se trata de sustituir el equipo original, pero si de aportar un nuevo aire al que ya existe para que sea posible romper la estructura rígida de relaciones, de fobias y rencores pasados. Los nuevos miembros del equipo deben venir aprendidos, a aportar y a formar poco a poco al resto del equipo en las nuevas tareas para que no sufran el miedo a lo desconocido.
Comunicar cualquier avance que se produzca como un pequeño éxito, e intentar generar un efecto de bola de nieve durante el proceso de cambio. Aunque los grandes objetivos requieren de plazos mayores, hay una extensa variedad de batallas mínimas que darán moral y espíritu de optimismo al equipo. Hay que celebrar los avances entre todos, premiar la innovación e ir venciendo poco a poco las reticencias a base de introducir el mensaje del cambio y dejar que vaya calando poco a poco.

Hasta aquí la primera parte de esta serie de entradas. Espero de todo corazón que os sean útiles estos consejos, y si no es así que me contéis vuestras experiencias propias en los comentarios.

Estamos de estreno

Este blog ha sufrido durante años cambios y renovaciones de todo tipo. Nació como Netliving, como una bitácora especializada en marketing online y nuevas tecnologías, y con el paso de los años aquello dejó de tener sentido ya que lo que escribía en ABC.es en elpuntoes ocupaba todo el espacio del blog. Cuando entendí que desarrollar una marca personal no era necesariamente una manifestación de vanidad, me decidí a cambiar el dominio a javierduro.com y cambié el diseño existente por uno más limpio.
Después de mi salida de la cabecera centenaria, hoy retomo mi actividad como escritor asíncrono esta vez con la libertad de contrariar cualquier expectativa de audiencia e ideas. A partir de esta entrada inicio una nueva etapa en esta página, que espero retomar con la ilusión del escritor primerizo.

Un novedoso concepto del iPhone 4G

Su autor es un tal Seraphan, un italiano que lo ha publicado en un foro de apasionados de la manzana.
¿Tiene algo de realidad?

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