Blog, Open Consulting

El proceso del cambio en la empresa (II)


Animado por vuestros comentarios voy a continuar esta serie de entradas relativas a la gestión de la innovación dentro de las empresas, respondiendo en primer lugar a la pregunta de Luis Rull, socio-fundador de Mecus y organizador del Evento Blog España. Luis me inquiría a explicar si esta serie viene a ser una especie de catarsis personal después de haber sufrido en mi experiencia profesional reciente los riesgos que atribuyo a estos procesos de cambio. De alguna manera es así, pero más que una catarsis es el intento de aportar algunas reflexiones que sean útiles a la hora de abordarlos con mayor perspectiva de la que yo he podido disfrutar en alguno de estos procesos.

El aprendizaje continuo es un factor clave para llegar a ser un agente de innovación, pero esta cualidad de reciclarse no ha de aplicarse sólo a las conocimientos técnicos sino también a la mejora de la detección y adaptación a los nuevos entornos estratégicos. De nada sirve convertirse en una referencia o un “gurú” especializado en nuevas tecnologías, social media o cualquier otro ámbito, si uno no es capaz de convencer a los que le rodean de las virtudes que los nuevos medios pueden reportar a su propia empresa. Para llevar a buen término nuestros objetivos tendremos que superar alguno de los retos que enumeramos, y otros no menos importantes:

4. Los ingredientes “extra” pueden llegar a situarse en el primer lugar de nuestras preocupaciones y dolores de cabeza. Los aspectos comerciales, los condicionantes políticos o las limitaciones presupuestarias de nuestra empresa entre otros son dimensiones tan importantes como un proyecto en sí mismo, ya que pondrán en juego el éxito de todos nuestros esfuerzos y nos enfrentarán a la realidad más cruda: los números. Es posible que los directivos nos permitan “jugar” un tiempo con la ilusión de que podemos cambiar los procesos, pero al final si lo que hacemos no les reporta una utilidad real, un beneficio tangible, nos harán ver la puerta de salida. Debemos estar preparados para defender que lo que estamos haciendo persigue, además de una atractiva innovación, un activo para la imagen, la productividad o las ventas de la compañía.

5. El momento de la retirada es crucial para superar con dignidad el éxito de un proceso de cambio. Si todo va bien, la gestión del cambio dejará de ser una preocupación exclusiva de quienes lo impulsaron en su inicio, y pasa a formar parte del patrimonio común de todos los miembros del equipo. Esto, que a todos luces es un éxito en la comunicación y la extensión del proceso, puede llegar a despistarnos si seguimos pensando en monopolizar todos sus aspectos. Para llegar a la cumbre, primero hay que dejarse adelantar en el impulso del cambio sin frenar las iniciativas de cada uno. Llegados a este punto, la especialización de los miembros del equipo nos dará una ventaja en la aceleración de los cambios que afrontamos.


Aunque es cierto que nuestro instinto debería avisarnos de que llegó la hora en la que nuestra labor ha dejado de ser necesaria, rara vez advertimos que aquel vaquero que se enfrentó desarmado ante el peligro debe cabalgar de nuevo en solitario hacia el Oeste sin más recompensa que la satisfacción del deber cumplido.

Un comentario en “El proceso del cambio en la empresa (II)

  1. El vaquero solitario me ha impactado un poco, ¡¡¡pero la valía y el buen hacer siempre te acompañarán!!! Son etapas de la vida, ganancia en experiencias y en madurez humana y profesional. Como diría quien tú sabes: Macho, palante, ánimo y a trabajar duro.

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