Blog, Social

Las dos o tres cosas importantes de la vida

De manera constante recibimos en nuestra cabeza mensajes de nuestro entorno social que nos indican el camino para autorrealizarnos personal o laboralmente, para culminar con éxito nuestros proyectos. Son mensajes de todo tipo, algunos orientados al consumo de productos o servicios, otros que nos aconsejan alcanzar un determinado estilo de vida: compra un coche de alta gama, ponte a dieta, veranea en prímera línea de playa, asegúrate una buena jubilación. Es el mismo estrés vital que proyectamos a nuestros hijos: queremos que aprendan idiomas, que obtengan buenas notas, incluso les animamos a que compitan entre ellos en agún deporte o disciplina desde edades tempranas.

Pero el caso es que si hiciéramos balance de nuestra experiencia, de lo que nos ha quedado prendido en la memoria, rara vez nuestros recuerdos se proyectan más allá de hechos en apariencia insignificantes, cuya trascendencia apenas podríamos explicar a nuestros semejantes. Los éxitos profesionales, las conquistas, los caprichos de la sociedad del bienestar jamás perduran, y en ocasiones la satisfacción que nos regalan desaparece en el preciso instante de su conquista. Con esta entrada en el blog me gustaría contaros las dos o tres cosas que considero importantes en mi vida, y también espero sacudir en alguno de vosotros el impulso de considerar con ojos nuevos su propia realidad.

Yo me quedo con muy pocas “pertenencias” en el equipaje que me llevaría a la isla desierta de mi conciencia. Casi todas están más relacionadas con lo que pasa dentro de uno, incluso en silencio: el olor a jazmín de la casa de mi abuela en Sevilla, la familia reunida en aquellas interminables veladas nocturnas en el jardín. Ver a un artista ejercer su oficio durante horas, contemplar el movimiento incesante del mar reflejado en las hojas del álamo, provocar una sonrisa en el rostro de alguien querido. Por contra, no me llevaría un centavo ni gadgets, contratos, reprimendas. Desde luego, no me llevaría mis ideas políticas ni mi condición de ciudadano europeo. Es bajo esta luz donde uno observa los acontecimientos y las contrariedades cotidianas con la perspectiva suficiente para evitar la ansiedad o el desasosiego, para saborear las pequeñas anécdotas de cada día.

Blog, Open Consulting

El proceso del cambio en la empresa (II)


Animado por vuestros comentarios voy a continuar esta serie de entradas relativas a la gestión de la innovación dentro de las empresas, respondiendo en primer lugar a la pregunta de Luis Rull, socio-fundador de Mecus y organizador del Evento Blog España. Luis me inquiría a explicar si esta serie viene a ser una especie de catarsis personal después de haber sufrido en mi experiencia profesional reciente los riesgos que atribuyo a estos procesos de cambio. De alguna manera es así, pero más que una catarsis es el intento de aportar algunas reflexiones que sean útiles a la hora de abordarlos con mayor perspectiva de la que yo he podido disfrutar en alguno de estos procesos.

El aprendizaje continuo es un factor clave para llegar a ser un agente de innovación, pero esta cualidad de reciclarse no ha de aplicarse sólo a las conocimientos técnicos sino también a la mejora de la detección y adaptación a los nuevos entornos estratégicos. De nada sirve convertirse en una referencia o un “gurú” especializado en nuevas tecnologías, social media o cualquier otro ámbito, si uno no es capaz de convencer a los que le rodean de las virtudes que los nuevos medios pueden reportar a su propia empresa. Para llevar a buen término nuestros objetivos tendremos que superar alguno de los retos que enumeramos, y otros no menos importantes:

4. Los ingredientes “extra” pueden llegar a situarse en el primer lugar de nuestras preocupaciones y dolores de cabeza. Los aspectos comerciales, los condicionantes políticos o las limitaciones presupuestarias de nuestra empresa entre otros son dimensiones tan importantes como un proyecto en sí mismo, ya que pondrán en juego el éxito de todos nuestros esfuerzos y nos enfrentarán a la realidad más cruda: los números. Es posible que los directivos nos permitan “jugar” un tiempo con la ilusión de que podemos cambiar los procesos, pero al final si lo que hacemos no les reporta una utilidad real, un beneficio tangible, nos harán ver la puerta de salida. Debemos estar preparados para defender que lo que estamos haciendo persigue, además de una atractiva innovación, un activo para la imagen, la productividad o las ventas de la compañía.

5. El momento de la retirada es crucial para superar con dignidad el éxito de un proceso de cambio. Si todo va bien, la gestión del cambio dejará de ser una preocupación exclusiva de quienes lo impulsaron en su inicio, y pasa a formar parte del patrimonio común de todos los miembros del equipo. Esto, que a todos luces es un éxito en la comunicación y la extensión del proceso, puede llegar a despistarnos si seguimos pensando en monopolizar todos sus aspectos. Para llegar a la cumbre, primero hay que dejarse adelantar en el impulso del cambio sin frenar las iniciativas de cada uno. Llegados a este punto, la especialización de los miembros del equipo nos dará una ventaja en la aceleración de los cambios que afrontamos.


Aunque es cierto que nuestro instinto debería avisarnos de que llegó la hora en la que nuestra labor ha dejado de ser necesaria, rara vez advertimos que aquel vaquero que se enfrentó desarmado ante el peligro debe cabalgar de nuevo en solitario hacia el Oeste sin más recompensa que la satisfacción del deber cumplido.

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Estamos de estreno

Este blog ha sufrido durante años cambios y renovaciones de todo tipo. Nació como Netliving, como una bitácora especializada en marketing online y nuevas tecnologías, y con el paso de los años aquello dejó de tener sentido ya que lo que escribía en ABC.es en elpuntoes ocupaba todo el espacio del blog. Cuando entendí que desarrollar una marca personal no era necesariamente una manifestación de vanidad, me decidí a cambiar el dominio a javierduro.com y cambié el diseño existente por uno más limpio.
Después de mi salida de la cabecera centenaria, hoy retomo mi actividad como escritor asíncrono esta vez con la libertad de contrariar cualquier expectativa de audiencia e ideas. A partir de esta entrada inicio una nueva etapa en esta página, que espero retomar con la ilusión del escritor primerizo.